viernes, 9 de enero de 2009

Hoy me comi una empanada

Primero que nada les diré que hoy no me comí una empanada pero no se me ocurrió otro titulo para esta entrada...pero bueno, les tengo que presentar una vivencia que me haya cambiado la vida, se las presento ahora.

Todo comenzó hace casi medio año cuando me di cuenta que mi madre estaba totalmente desesperada ya que no tenia dinero como para mantenernos y que el poco dinero que recibía de parte del trabajo era apenas suficiente para alimentarnos. Entonces comenzaron las platicas con mi papa(están divorciados) acerca de la posibilidad de sacarnos la visa a mi hermanito menor y a mi para irnos a vivir como "inmigrantes latinos" a los estados unidos y lograr así el maldito "sueño americano" sin embargo, a pesar de que los dos conseguimos las visas y teníamos el dinero(prestado por supuesto) como para irnos, no quise perder mi vida aquí en El Salvador al lado de mis amigos y conocidos, pero al final se terminaron yendo mi madre querida a la cual era totalmente dependiente y mi hermanito que estaba a mitad de su año escolar, no hablare mas de ellos porque no se como les fue esos meses, estos últimos seis meses sin mi madre comenzaron muy mal, ya que me quedaba viviendo solo con mi hermana en nuestra casa y ella era la encargada del dinero para pagar todos los servicios y eso llevo a varios problemas entre nosotros ya que misteriosamente en ciertas ocasiones faltaba dinero para pagar agua luz o teléfono pero nunca faltaba para que ella saliera con sus amigos, así que como todos los que tengan hermanas saben, tuvimos nuestros encontronazos pero después de estos meses solos encontramos ciertas maneras para convivir juntos y llevarnos mucho mejor.
En todo este tiempo aun no tengo la iniciativa para ordenar mi cuarto, hacer la limpieza, tener almuerzo listo o simplemente planchar mi ropa y aun extraño a mi mama y a mi hermanito pero ya me acostumbre y aprendí a ser "independiente".


1 comentario:

  1. Las hermanas a veces somos malas {mea culpa también ja ja}, y esas ausencias también nos hacen fuertes... Ánimo!

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